Pandemia: la era de las epidemias globalizadas

Tanta tinta ha corrido durante los últimos días sobre la pandemia de influenza en curso, que resulta complicado intentar observaciones nuevas y sensatas. Además, la tormenta de información que recibimos todos los días mantiene cierto grado de confusión pública.¿Es lo mismo una pandemia que una epidemia? ¿Por qué se consideran endémicas la influenza aviaria en el sudeste de Asia y la influenza porcina en los Estados Unidos de América? ¿Por qué la nueva influenza se denomina «porcina»? ¿Qué es un virus reagrupado humano-animal? ¿Qué significa haber pasado del nivel de alerta fase 4 al nivel de alerta fase 5? ¿Por qué en México se observa la mayor relación entre casos confirmados y decesos? Vale la pena entonces hacer un esfuerzo por distinguir la información de la intoxicación, diferenciar las fuentes confiables respecto de los expertos exprés, los opositores tira-netas o los acólitos eternos de la autoridad [Woldenberg dixit].

Para abordar el asunto hay que tener cierta información a la vista. Primera, el intercambio de gérmenes entre humanos, animales domésticos y animales silvestres constituye parte de los procesos comunes y corrientes de coevolución en la naturaleza; algunos son benéficos [comensalismo] y otros adversos [parasitismo]. Segunda, los virus [del latín: veneno] se encuentran en la frontera entre lo orgánico y lo inorgánico, pues están constituidos solamente de unas cuantas moléculas replicables de ácido ribonucleico [ARN] o de ácido desoxiribonucleico [ADN], pueden permanecer indefinidamente en forma cristalina sin manifestar ninguna virulencia, y no pueden replicarse excepto dentro de células vivas. Tercera, los virus de la influenza [virus ARN de la familia Orthomyxoviridae] se cuentan por decenas, y todos los años aparecen nuevas variedades [mutaciones], unas más virulentas que otras. Finalmente, recordar que este tipo de virus ha ocasionado históricamente grandes mortandades, como la gripe rusa de fines del siglo XIX, que cobró alrededor de un millón de vidas humanas; la gripe española de 1918 – 1920, que mató a alrededor de 40 millones de personas en el mundo; la gripe asiática de 1957 – 1958, que diezmó a más de un millón; o la gripe de Hong Kong de 1968 – 1969, que mató a casi un millón.

Nada parece indicar que la pandemia en curso, debido a la aparición de una mutación del virus tipo A(H1N1), vaya en una dirección de tal magnitud. Como bien señaló el miércoles 29 de abril la Dra. Margaret Chan, Directora General de la Organización Mundial de la Salud [OMS]: «es la primera vez en la historia que podemos rastrear la evolución de una pandemia en tiempo real»

[www.who.int/mediacentre/news/statements/2009/h1n1_20090429/en/index.html].

De acuerdo con las definiciones que pueden encontrarse en diccionarios y enciclopedias, entre epidemia, pandemia y endemia la distinción tiene que ver con el grado de distribución y alcance. Una epidemia es una enfermedad infecciosa que afecta, o tiene el potencial para afectar, a muchas personas de una población. Por su raíz greca, una pandemia es una epidemia que afecta a todo el mundo, o al menos a muchas regiones del planeta. En el otro extremo, una endemia es una epidemia claramente localizada dentro de ciertas fronteras geográficas que se mantiene indefinidamente en el tiempo. Es decir, no toda epidemia es pandémica —afortunadamente—, o solamente endémica.

El 29 de abril 2009 por la tarde la OMS [www.who.int/es/index.html] declaró que: «sobre la base de la evaluación de todas las informaciones disponibles, y después de realizar varias consultas con los expertos, la Directora General de la OMS ha decidido elevar el nivel de alerta de pandemia de gripe desde la actual fase 4 a la fase 5». ¿Qué significa esto? La tipología de las fases para los niveles de alerta de pandemia la misma OMS la ofrece en su página Web: www.who.int/csr/disease/avian_influenza/phase/es/index.html.

Los virus gripales [o influenzas, de la familia Orthomyxoviridae] circulan continuamente entre los animales domesticados y silvestres, sobre todo entre las aves pero en la fase 1 no presentan mutaciones capaces de infectar a humanos. En la fase 2, alguno de estos virus logra causar infecciones aisladas a humanos, por lo que se identifica como una posible amenaza de pandemia. En la fase 3, alguno de estos virus de influenza animal, o reagrupado humano-animal [explicación más adelante], logra causar infecciones a pequeños conglomerados humanos, pero no logra una transmisión sostenida entre humanos para mantener brotes de infección a escala comunitaria. En la fase 4, se confirma que un virus animal o reagrupado humano-animal, se transmite de manera sostenida entre humanos y mantiene brotes infecciosos a escala de comunidades. Cuando algún país detecta una situación de este tipo debe consultar urgentemente con la OMS a fin de realizar una evaluación conjunta sobre el riesgo de epidemia o pandemia. En la fase 5, los brotes sostenidos a escala de comunidades se confirman en dos o más países de una misma región planetaria [Norteamérica, por ejemplo], lo cual indica que una pandemia es inminente y que es urgente que los países de otras regiones preparen sus medidas de mitigación [previstas por la OMS]. En la fase 6, la infección ha aparecido en países de otras regiones del planeta [Europa, Sudamérica, Asia...], y la declaratoria de esta fase por parte de la OMS señala que una pandemia global está en curso. La siguiente figura ilustra el proceso de una pandemia global: emergencia, ascenso, clímax, post-clímax y estabilización.

Por consiguiente, la declaratoria de nivel de alerta fase 5 por parte de la OMS, la tarde del martes 29 de abril, apremia a los países del resto del mundo a que tomen urgentemente previsiones para prepararse adecuadamente ante el impacto del nuevo virus, mutante, de influenza. Pero para México no cambia nada, porque ya aplicó medidas que apenas empezarán a tomar los países del resto del mundo [cierre de escuelas, suspensión de espectáculos y otros centros de reunión pública, etc.].

 

RECUADRO

 

Además, recordemos que la OMS mantenía desde 2003 el nivel de alerta fase 3 debido a que aquel año emergió una mutación del virus de la influencia aviaria [de aves, ¿recuerdan?] transmisible al ser humano. Es decir, ya llevábamos seis años en nivel de alerta fase 3 a causa de estos virus, de la misma familia: Orthomyxoviridae, que causa la influenza porcina. Lo que se sabe es que afectan universalmente a aves, pero algunos infectan mamíferos, entre ellos al puerco, al gato doméstico e incluso al ser humano.

La influenza aviaria se considera originaria [endémica] del sudeste asiático y la información de su evolución reciente se encuentra en: http://www.who.int/csr/disease/avian_influenza/en/index.html. Se sabe que la mutación que logró transmitirse al ser humano en 2003 apareció en China y en Vietnam, donde hubo respectivamente uno y tres casos, y los cuatro fueron mortales. Este virus de influenza aviaria tipo A(H5N1) ha continuado lentamente su expansión y aparecido en Tailandia, Camboya, Indonesia, Egipto, Turquía, Myanmar, Azerbaiján, Irak, Pakistán y Bangladesh; hasta la fecha ha acumulado 421 casos confirmados de infección, de los cuales 257 fueron mortales: ¡una mortalidad de 64 por ciento! Nada comparado con el mutante recién llegado de influenza porcina.

Las mutaciones de estos virus son complejas porque, debido al intercambio entre humanos, animales domésticos y animales silvestres, pueden desarrollar variedades que portan porciones de genes de virus animales [aves y mamíferos] y de genes humanos; es lo que se denomina virus reagrupado humano-animal. Además la transmisión, cuando es posible, no es exclusivamente de animales hacia el ser humano, sino también en sentido inverso, y ciertas influenzas que sufren solamente los cerdos, por ejemplo, fueron originalmente humanas.

La recientemente aparecida mutación de influenza ha sido denominada «porcina» porque porta genes de influenza que sufren los cerdos, pero la mutación específica es lo que permite que sea transmisible entre humanos. No es pues el contacto con cerdos lo que expone, ahora, al riesgo de infección del mutante recién llegado, sino el contacto con seres humanos ya infectados

Por supuesto, es motivo de congratularse el hecho que la respuesta de México ha coincidido, punto a punto y oportunamente, con las medidas que la OMS indica para cada fase de nivel de alerta ante una situación de pandemia, medidas cuya aplicación la OMS ha apoyado en todo momento. Las autoridades mexicanas iniciaron el proceso de respuesta a partir del momento en que laboratorios foráneos especializados confirmaron que algunas de entre los cientos de personas con cuadro sintomático similar al de la influenza, efectivamente portaban una nueva mutación del virus A(H1N1).

 

De todas maneras resulta preocupante lo siguiente:

*Insuficientes capacidades nacionales para análisis clínico de punta en identificación y secuenciación genética. Hubo que esperar hasta el martes 28 de abril para que laboratorios en suelo mexicano pudieran realizar directamente los análisis [lo cual explica por qué saltaron tanto los números de casos confirmados entre la noche del martes 29 y el miércoles 30 de abril];

 *Fragmentación y desigualdad de las capacidades de atención sanitaria a la población, dependiendo de la localización y del nivel de ingresos;

*Vulnerabilidad psicológica de la población, debido a una falta generalizada de comprensión de la información científica y de credibilidad de la información gubernamental;

*Inconsistencia de una estrategia de comunicación que no logró explicar oportunamente el significado y alcance de la información emitida [las cifras de casos bajo vigilancia médica, comunicadas los primeros días, pasaron de 600 a más de mil 200 y rápidamente superaron los mil 600, lo que hizo suponer un impacto mucho mayor que el que empezó a confirmarse a partir del martes 29 de abril; y todavía nadie informa si existe alguna correlación de los casos confirmados y decesos con otro tipo de enfermedades o inmunodeficiencias]; y,

*El peligro de ver al prójimo como enemigo latente...

Si hoy día la globalización nos permite la capacidad, a través del sistema de la OMS, de dar seguimiento en tiempo real al desarrollo de esta pandemia, también nos asegura que se desarrollará como tal. Debido al proceso de globalización, el Homo sapiens ciudadano del mundo se encuentra expuesto al riesgo de adquirir enfermedades infecto–contagiosas que emerjan en cualquier punto del planeta, porque muchas personas viajan a través del mundo y, además de maletas, dinero y sueños, portan gérmenes que transfieren a distintas coordenadas de la Tierra [Glocalfilia del martes 28 de abril]. Esto sucede especialmente entre las grandes aglomeraciones urbanas, equipadas con grandes terminales aéreas, férreas, marítimas y carreteras.

Lo bueno de todo esto para México es que habremos aprendido algunas buenas lecciones sobre gestión de riesgo, prevención y capacidad de respuesta; y seguramente nos encontraremos en una situación post-clímax cuando buena parte del resto del mundo se encuentre todavía en fases 5 y 6.

 

Escribir un comentario

Está estrictamente prohibido insultar a los usuarios, promocionar marcas comerciales o escribir mensajes que inciten a la violencia o discriminación. La principal caracteristica de herramientas como esta es la tolerancia, prácticala y demuestra tu civilidad. Tu dirección IP es guardada para fines de seguridad, si el administrador descubre dos o más comentarios con diferente nombre pero la misma IP, serán eliminados por considerarlos spam.


Código de seguridad
Refescar