Glocalfilia: 67 países firman el Acuerdo de Copenhague
Lunes, 08 de Febrero de 2010 19:00
Escrito por Germán González Dávila
Hasta el domingo 7 de febrero, la información del sitio web de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC: http://unfccc.int/home/items/5262.php) indica que 67 países han comunicado que adhieren al Acuerdo de Copenhague. De ellos 38 países, 12 desarrollados y 26 en desarrollo, han comunicado respectivamente sus compromisos de reducción de emisiones y de acciones apropiadas de mitigación. Las emisiones de estos 38 países constituyen el 58 por ciento de las emisiones mundiales (datos del WRI: http://cait.wri.org/), de donde puede reconocerse un avance significativo del proceso hacia la COP16 en México. La mayor parte de estas emisiones, el 37.5 por ciento del total mundial, corresponde a los 26 países en desarrollo signatarios –China (16.4 por ciento), Brasil (6.5 por ciento), Indonesia (4.6 por ciento), India (4.3 por ciento), México (1.6 por ciento), Corea del Sur (1.4 por ciento) y Sudáfrica (1 por ciento) entre ellos–; en tanto que el 20.6 por ciento corresponde a los doce países desarrollados signatarios –entre ellos EU (15.7 por ciento), la Unión Europea (12.1 por ciento), la Federación Rusa (4.6 por ciento), Japón (3.2 por ciento) y Australia (1.3 por ciento).
Es decir, todos los pesos pesados han acudido a la cita, excepto los países petroleros. Lo que estos 38 países han comunicado a la Convención (CMNUCC) implica una reducción de entre el 15 y el 20 por ciento, en 2020, respecto del escenario tendencial de crecimiento de las emisiones globales. Esto empieza a pintar optimista rumbo a lo necesario para lograr el punto de inflexión definitivo hacia la baja, antes del 2020, del crecimiento tendencial de las emisiones globales; pero todavía es insuficiente para evitar que la temperatura promedio superficial global se incremente más de 2 centígrados. El Acuerdo de Copenhague contiene doce compromisos: 1) evitar que la temperatura se incremente más de 2º Celsius y programa mundial de adaptación; 2) lograr el punto de inflexión de la curva de crecimiento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI); 3) los países desarrollados proveerán recursos financieros adecuados a los países en desarrollo, a fin de apoyar el recambio tecnológico y la construcción de capacidades de adaptación; 4) los países desarrollados indicarán sus compromisos de reducción de emisiones para 2020 en el apéndice 1 del Acuerdo (antes del 31 de enero); 5) los países en desarrollo indicarán sus acciones nacionales apropiadas de mitigación hacia el 2020, en el Apéndice 2 (antes del 31 de enero); 6) los países desarrollados movilizarán recursos financieros hacia los en desarrollo para establecer un mecanismo de reducción de emisiones por deforestación y degradación forestal (REDD); 7) continuará el desarrollo de mercados de carbono y de incentivos para economías bajas en carbono; 8) en total, los países desarrollados proveerán 10 mil millones de dólares a partir de 2010, suma que se acrecentará paulatinamente hasta alcanzar 100 mil millones en 2020; 9) se establecerá un panel de alto nivel que asegure las fuentes de financiamiento; 10) se establecerá el Fondo Climático Verde de Copenhague; 11) se establecerá un Mecanismo Tecnológico para asegurar la transferencia de tecnologías bajas en carbono; y 12) la meta de largo plazo de 2 centígrados máximo se revisará en 2015. Solamente cinco países –los EU, China, India, Brasil y Sudáfrica– participaron directamente en la elaboración del Acuerdo de Copenhague; otros veintitantos acompañaron su presentación ante la décimo quinta Conferencia de las Partes (COP15), México entre ellos. Los doce puntos del Acuerdo de Copenhague parecen haber logrado un equilibrio adecuado entre las condiciones no negociables de los países desarrollados y aquéllas de los países en desarrollo. Lo central del Acuerdo aparece en los puntos 1 y 2. El compromiso de evitar que la temperatura superficial promedio global se incremente más de dos grados centígrados, respecto de la temperatura preindustrial, tiene profundas implicaciones para los patrones de desarrollo. Y el compromiso de lograr el punto de inflexión de la tendencia global de crecimiento de las emisiones, antes de 2020, tiene mayores implicaciones por la rapidez con la que hay que transitar hacia una economía baja en carbono. En el camino hacia la COP16 en México, la comunidad internacional debe consolidar este marco de referencia, lo cual implica precisar las reglas de cumplimiento de los nuevos límites a las emisiones de los países desarrollados, y de las acciones apropiadas de mitigación en los países en desarrollo. En este contexto ¿qué oportunidades y desafíos se le presentan a nuestro país, en su calidad de país sede de la COP16? No se ve claridad en las acciones del gobierno federal para que México pueda sacar provecho de este complicado ejercicio. El comando para la organización de la COP16 debiera mantenerse en estrecha sintonía con la presidencia de la República. Sin embargo, a estas alturas del partido este comando no se ha constituido. Los costos sociales del futuro, derivados de los impactos adversos de la crisis ambiental global, pueden reducirse; pero ello depende de qué tan pronto se logren las soluciones multilaterales adecuadas para reducir las emisiones globales y la vulnerabilidad de los sistemas humanos. La cuenta regresiva para la COP16 va que vuela (puesto que se realizará a fines de noviembre y primeros días de diciembre 2010), y México todavía no da señales de asumir los controles de esta crucial reunión... http://glocalfilia.sitiosprodigy.com.mx/ glocalfilia@prodigy.net.mx
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