Glocalfilia: Presidencia publica el Programa Especial de Cambio Climático

Dos años y tres meses después que el presidente de la República presentara la Estrategia Nacional de Cambio Climático (www.semarnat.gob.mx/queessemarnat/politica_ambiental/cambioclimatico/Pages/estrategia.aspx), y dos meses y medio después que anunciara la publicación de este programa (el 5 de junio en ocasión del Día mundial del medio ambiente) del Plan Nacional de Desarrollo, por fin apareció, en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación del viernes 28 de agosto 2009 el Programa Especial de Cambio Climático 2009-2012 (PECC: www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5107404&fecha=28/08/2009).
El PECC es una iniciativa del Ejecutivo federal elaborado de manera voluntaria, ya que nuestros compromisos ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) no nos obligan a limitar nuestras emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). No obstante, el PECC compromete esfuerzos concurrentes para en 2012 lograr reducir 51 millones de toneladas de GEI (MtCO2e), respecto del escenario tendencial de crecimiento de las emisiones, que indica que México pasaría de 715 a 786 MtCO2e durante el actual periodo de administración pública sexenal. Es decir, el compromiso consiste en que en lugar de crecer 71 MtCO2e en 2012, solamente creceremos 20 MtCO2e, 28 por ciento de lo esperado. Para ello, a partir de 2008 se iniciaron los esfuerzos concurrentes de reducción de las once Secretarías del poder ejecutivo federal que constituyen la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático (CICC).
El PECC asume asimismo metas para desarrollar las capacidades de adaptación de México ante los impactos adversos del calentamiento global, que para diversas actividades económicas y regiones del territorio nacional serán particularmente intensos. Entre lo más preocupante se cuenta la intensificación del problema de escasez de agua, tanto para consumo humano directo como para la agricultura (que utiliza, año tras año, el 70por ciento del agua disponible en nuestro país). Habrá pues problemas de producción alimentaria, además de más intensos embates de fenómenos meteorológicos extremos (ciclones, huracanes, tormentas tropicales, sequías, ondas de calor, tornados) en nuestros diez mil kilómetros de litoral, zonas bajas e inundables, y zonas áridas y semiáridas. Tanto algunos sistemas humanos como muchos sistemas naturales están expuestos a estos riesgos y su vulnerabilidad se acrecienta. El PECC incluye muchas importantes metas de adaptación. Una de ellas consiste en realizar un primer Atlas Nacional de Vulnerabilidad ante el Cambio Climático (ANVCC), elaborado con base en una nueva visión de gestión integral de riesgo. Otras, también muy importantes, consisten en formular una propuesta de adecuación al marco jurídico y al sistema nacional de planeación, de tal modo que se corrijan incentivos «perversos» y que la evolución espacial de la economía y los asentamientos humanos no incremente la vulnerabilidad sino que la disminuya.
El PECC, con sus 105 objetivos y 294 metas, es un instrumento vinculante de política transversal del tipo de instrumentos que los ambientalistas demandábamos desde hace mucho tiempo. Durante los años noventa, después de la Cumbre de Río, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) denominaba esta necesidad de acciones transversales concurrentes “integración de políticas económicas y ambientales”. Se trataba de que las políticas públicas de fomento productivo integraran criterios ambientales en su formulación para evitar su contribución al deterioro, degradación o pérdida del capital natural. Hoy día, 15 años después de que México accediera a la OCDE, por fin contamos con un primer y poderoso instrumento que integra criterios ambientales en muchas de las políticas públicas de Secretarías tan importantes como Sener, Sagarpa, SCT, Segob y SHCP, entre otras. Áreas de competencia pública que durante décadas se resistieron a quedar dentro de la «sartén» donde pueden imponerse criterios ambientales a las políticas; ahora ya están dentro de esta sartén gracias a este primer Programa Especial de Cambio Climático, y Semarnat tiene la sartén por el mango. Además, seguramente el PECC llegó para quedarse y de ahora en adelante cada administración sexenal estará obligado a formular uno.
El PECC contiene también un interesante capítulo sobre la visión de largo plazo desde la perspectiva mexicana, en el que se detallan la información y las razones del posicionamiento de México en el contexto de las negociaciones del régimen internacional sobre cambio climático, que el próximo mes de diciembre en Copenhague –durante la 15 Conferencia de las partes (COP15: http://unfccc.int/2860.php) de la convención– deberá establecer las reglas para el segundo periodo de cumplimiento de la CMNUCC. Este periodo iniciará en 2013 una vez concluido, en diciembre 2012, el periodo correspondiente al Protocolo de Kyoto. En este contexto, la Cancillería mexicana ha presentado su candidatura para que la COP16 se realice, en 2010, en la ciudad de México, y todo parece indicar que contamos con el apoyo decidido de diversos países miembros de la Convención para que esto suceda. Para los entendidos, organizar la COP16 significa no solamente un gran desafío –pues tocaría a México “planchar las arrugas” que hubieran quedado de la reunión en Copenhague–, sino también una enorme oportunidad para tensar fuerzas, cerrar filas y fortalecer la cultura ambiental en este país.
Para entender el inmenso soporte que el PECC asegura a México en las negociaciones internacionales en curso, tome nota estimado lector que la reducción comprometida para 2012 equivale al 10 por ciento respecto de nuestras emisiones en 1990, que alcanzaron 515 MtCO2e; más que el 5.2 por ciento de reducción al que el Protocolo de Kioto obliga a todos los países industrializados. Aquí se observa un gran contraste con, por ejemplo, los Estados Unidos, país que eludió el compromiso de reducir, en 2012, al menos 5.2 por ciento sus emisiones respecto de las de 1990, que sumaron 5.1 miles de millones de tCO2e (o giga toneladas: GtCO2e). Sin embargo, la Ley Waxman – Markey (ver Glocalfilia del 26 de mayo 2009) presenta un posible compromiso de sólo 17 por ciento hasta 2020, y respecto de sus emisiones de 2005, que totalizaron 6.1 GtCO2e, mil millones más que en 1990. Este 17 por ciento de reducción respecto de 2005 equivale a que los EEUU solamente regresarán, hasta 2020, ocho años tarde, a las emisiones que tenían en 1990, y sin cumplir ninguna reducción real respecto del año base de la Convención. Mientras, otros grandes emisores como China, India o Brasil no han puesto sobre la mesa compromisos de reducción.
Algunos piensan que “el vaso quedó medio vacío”, muchos otros pensamos que “quedó medio lleno”. Cuestión de enfoques, o de beligerancias, o de frivolidades, según el analista. El caso es que el instrumento está aquí, en espera de que los más audaces lo utilicen hasta donde sea posible para contribuir al ordenamiento ecológico del territorio, la planeación de la evolución espacial de la economía, el uso sustentable de los recursos naturales (el capital natural), y la promoción del proceso de descarbonización de la economía nacional, con todo lo que esto implica en materia de investigación, formación de capital humano, desarrollo tecnológico, flujo de fondos nacionales e internacionales, y ajustes al marco jurídico del sistema político mexicano de acuerdo con las prioridades de la sustentabilidad ambiental del desarrollo.
Enhorabuena pues, ¡PECC habemus!

Escribir un comentario

Está estrictamente prohibido insultar a los usuarios, promocionar marcas comerciales o escribir mensajes que inciten a la violencia o discriminación. La principal caracteristica de herramientas como esta es la tolerancia, prácticala y demuestra tu civilidad. Tu dirección IP es guardada para fines de seguridad, si el administrador descubre dos o más comentarios con diferente nombre pero la misma IP, serán eliminados por considerarlos spam.


Código de seguridad
Refescar