Glocalfilia: Apolo XI y la aventura espacial de Homo sapiens
Lunes, 20 de Julio de 2009 19:00
Escrito por Germán González Dávila
El cielo, la Luna y las estrellas siempre han atraído la atención, el miedo o los sueños del ser humano. Dentro de la tradición occidental, en 1634 Johannes Kepler publicó Somnium, la primera novela de ciencia ficción que narra un hipotético viaje a la Luna. Más tarde, en 1865, en su famosa obra De la Terre à la Lune, Julio Verne narró el viaje de un grupo de hombres que utiliza un gigantesco cañón.
En 1902 Georges Méliès, uno de los pioneros del cine, adaptó la novela de Verne para crear Le voyage dans la Lune. El 25 de mayo de 1961, en plena Guerra Fría de un mundo bipolar, el presidente estadunidense John F. Kennedy lanzó el reto de enviar una nave tripulada a la Luna. Ahora la Luna era un objetivo científico, un reto de ingeniería aeronáutica y la más cercana base espacial de la Tierra para lo que la historia futura escribirá sobre la aventura espacial de Homo sapiens.
La percepción sobre la posición de Homo sapiens en el Universo se modificó cuando el ser humano dio su primer paso sobre la Luna y pudo observar la Tierra desde el astro de la noche, un lugar que durante milenios fue objeto de veneración o supersticiones. Ayer lunes 20 de julio se cumplieron 40 años de que, cinco días después de su despegue de Cabo Kennedy, Florida, el Columbia (nombre del módulo de mando) orbitaba la Luna mientras el Eagle (nombre del módulo Lunar) alunizaba a las 17 horas 18 minutos, hora de Florida, para que el ser humano pusiera pie por primera vez en la superficie Lunar. Impulsado por un cohete Saturno V el lanzamiento había tenido lugar a las 10 horas y 32 minutos hora local del 16 de julio 1969.
Neil A. Armstrong, de 38 años, fue el comandante de la misión que duró ocho días, 3 horas y 18 minutos. Junto con Edwin E. Aldrin Jr., de 39 años y piloto del módulo Lunar, apodado Buzz; y Michael Collins, de 38 años y piloto del módulo de mando; pasarían a la historia como la tripulación de la misión Apolo 11. El comandante Neil Armstrong fue el primer ser humano que pisó la superficie de nuestro satélite el 20 de julio 1969 a las 22 horas 56 minutos locales, al Sur del Mar de la Tranquilidad. El paseo lunar se retransmitió por televisión a todo el planeta desde las instalaciones de la estación Honeysuckle Creek y del Observatorio Parkes (Australia).
Este hito histórico marcó toda una página de la exploración espacial: el estudio científico del espacio y sus astros, con apoyo en la aeronáutica, para su explotación económica. Estos esfuerzos involucran generalmente naves espaciales teleguiadas que pasan de lado, orbitan o incluso aterrizan en otro planetas o satélites del sistema planetario solar. Por su alto riesgo y costo, pocas son las misiones espaciales tripuladas como las del programa Apolo.
En una de sus pocas apariciones conjuntas, recientemente en el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Instituto Smithsoniano en Washington D.C., los tres tripulantes del Apolo 11 hicieron algunas declaraciones en la víspera del 40 aniversario del primer alunizaje del hombre. Neil Armstrong el primer astronauta en pisar la Luna habló muy brevemente sobre el Apolo 11. El segundo hombre en la Luna, Buzz Aldrin, dijo que la mejor manera de honrar a su misión sería continuar con sus pasos y dirigirse a Marte. El piloto del módulo de comando del Apolo 11, Michael Collins agregó que la Luna no fue interesante, pero que Marte sí lo es.
En realidad, la exploración espacial es de interés por muchas razones. Satisface preocupaciones intelectuales y filosóficas, al tiempo que potencia el desarrollo de tecnologías de muy diverso tipo y campo: desde aplicaciones para la medicina (diálisis renal), la vida diaria (sistemas de purificación de agua, tejidos resistentes), o las comunicaciones (tecnologías satelitales) y la industria (múltiples materiales y protocolos de aplicación muy diversa). Las aportaciones de la tecnología espacial para el desarrollo tecnológico en general son indudables en materia de aeronáutica y uso de cohetes, tanto como en ingenierías civil, mecánica y eléctrica, pero también y muy especialmente en materia de ecología cuando se trate de largos viajes tripulados como el previsto a Marte dentro de algunos años.
En total, el programa Apolo realizó seis misiones que alunizaron, y otras tres que orbitaron alrededor de la Luna sin descender (incluido el casi fallido Apolo XIII). El programa Apolo es uno entre muchos otros de la NASA (National Aeronautics and Space Administration: www.hq.nasa.gov/office/pao/History/history.html), pero seguramente el más conocido por haber tenido viajes tripulados y haber llevado al ser humano a la Luna. Ahora la mira está en Marte y se trata de un reto superior, pues el viaje no puede ser de una duración menor a 18 meses, lo que tiene múltiples implicaciones para asegurar la disponibilidad de energía, agua y alimentos suficientes para tal periodo de tiempo (www.nirgal.net/homme.html), sin contar los riesgos propios de un viaje interplanetario de ida y vuelta de más de 160 millones de kilómetros —mucho más que los 770 mil kilómetros de una viaje Tierra – Luna – Tierra.
Aunque minimizado por el aturdimiento de la vertiginosa vida moderna y el compulsivo consumo, el sueño de la aventura espacial de Homo sapiens continúa, sobre todo ahora que su huella ecológica ha consumido buena parte del capital natural planeta...
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