Glocalfilia: Pemex: industria energética, plan climático y biodiversidad

La producción de hidrocarburos se encuentra estancada desde 2004 y las reservas probadas de hidrocarburos disminuyen desde 1984; el proceso de crudo está estancado desde hace más de 10 años y se importa más del 40 por ciento de las gasolinas; lo anterior y las nuevas especificaciones de bajo contenido de azufre acrecientan las necesidades de gasto de operación e inversión de Pemex. Por otra parte, reponer el nivel de las reservas requiere operar en cuencas petroleras que se encuentran en regiones ambientalmente sensibles, requiere la construcción de grandes obras de infraestructura de refinación y transporte de hidrocarburos con impactos ambientales y sociales de alcance regional y, por consiguiente, el acceso al financiamiento necesario para las inversiones está cada vez más restringido en términos del riesgo social y ambiental de los proyectos de inversión.
A diferencia de los monopolios de generación y distribución de energía eléctrica —la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (CLyFC)—, Pemex es una empresa que compite en los mercados internacionales, lo que hace propicio invierta esfuerzos en modernizarse y ajustar sus estrategias de acuerdo con los signos de los tiempos, particularmente el cambio climático.
Así, desde 1999 Pemex ha publicado informes anuales de “Responsabilidad social”. A partir de 2004 estos informes consideran la sustentabilidad económica, social y ambiental; y han sido auditados por terceros acreditados como Ernst & Young, Price Water House, y KPMG. Desde 2005 los informes adoptaron los lineamientos de la Iniciativa Global de Reporte (GRI, por sus siglas en inglés), como referente internacional acreditado sobre desarrollo sustentable, así como de Transparencia Mexicana (TM). Los Informes de Responsabilidad 2007 y 2008 lograron la más alta calificación que otorga la GRI, lo que hace de Pemex la única empresa mexicana en haber logrado tal calificación dos años consecutivos.
Por su parte, la gerencia de protección ambiental de Pemex ha diseñado una estrategia de protección del medio ambiente como parte de su estrategia de negocio, alineada con el Plan Nacional de Desarrollo 2007–2012, y ha propuesto un plan de acción climática.
La estrategia de protección ambiental de Pemex se despliega en tres ejes: 1) aprovechar oportunidades operativas para mejorar el desempeño ambiental respecto del aire, la energía y el cambio climático, el agua, los residuos, y la disminución de pasivos, con una inversión total de casi 11 mil 340 millones de dólares; 2) cuidar la sustentabilidad de las inversiones; y 3) asegurar la responsabilidad ambiental comunitaria. Los requisitos ambientales de la reforma energética que Pemex se plantea asumir tienen que ver con la sustentabilidad ambiental del desarrollo petrolero y de la oferta energética, lo que incluye la sustitución progresiva de hidrocarburos por energías alternativas. Es decir, Pemex declara su vocación por transformarse, paulatinamente, de una empresa exclusivamente petrolera en una empresa de energía.
El martes 9 de junio, Carlos de Regules, gerente de Protección Ambiental de Pemex, presentó el plan de acción climática de la empresa en el marco de una Mesa de análisis sobre cambio climático y biodiversidad, que contó con la destacada participación de José Sarukhán y de Julia Carabias. Ahí se dieron a conocer las opciones de reducción de emisiones que prevé Pemex mediante la aplicación de captura y secuestro geológico de carbono, desarrollo de fuentes alternativas de energía, biocombustibles, y eficiencia energética tanto en oferta como en demanda de energía.
Por el lado de la demanda, el plan de acción climática prevé promover un cambio en los patrones de consumo para incrementar la eficiencia energética, la cual ofrece una amplia ventana de oportunidad para reducir emisiones. El plan analiza la pertinencia y aplicabilidad de diversos instrumentos, como la eliminación de subsidios, los precios de los energéticos, estándares para electrodomésticos y transportes, incentivos y normas en vivienda, así como atribuir un precio al carbono (o emisiones de gases de efecto invernadero) en las decisiones de negocios.
Por el lado de la oferta, el plan prevé promover la reducción de la intensidad de carbono —o cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) por unidad de producto—, mediante acciones de mitigación directa e indirecta, mitigación en la cadena de suministro, y fomento al aprovechamiento de fuentes alternativas. En este orden de cosas, mientras que el Programa Especial de Cambio Climático incluye metas de Pemex para reducir 8.1 millones de toneladas de GEI en 2012, el plan de acción climática prevé la posibilidad de incrementar estas metas a 13.1 millones de toneladas; de las cuales, 9.7 ya dispondrían de presupuesto en tanto haría falta obtenerlo para otras 3.4 millones.
La reforma energética provee nuevos instrumentos para lograr lo anterior. La ley de Pemex obliga a que su Comité de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable programe la sustitución progresiva de hidrocarburos por energías alternativas. La ley para el aprovechamiento sustentable de la energía compromete al ejecutivo federal a formular un Programa Nacional en la materia. Y la ley de la Comisión Nacional de Hidrocarburos obliga a ésta a minimizar la quema y venteo de gas metano, y a asegurar que los proyectos de exploración y extracción se realicen con apego a la protección del medio ambiente y a la sustentabilidad de los recursos naturales.
El plan de acción climática de Pemex contiene además previsiones para la adaptación de las operaciones e instalaciones petroleras. En particular en comunidades y ecosistemas vulnerables en las zonas de influencia, por lo que Pemex financia proyectos de recuperación de humedales en Alvarado y en Tuxpan, así como de proyectos de protección de ecosistemas y preservación de la biodiversidad en la selva Lacandona.
Finalmente, el plan también contiene previsiones para que Pemex participe en procesos de valoración económica del carbono, como el Mecanismo para un Desarrollo Limpio y otros mercados de carbono; mercados voluntarios y financiamientos preferenciales (por ejemplo con el Fondo Verde que México propone a la Convención de Cambio Climático); así como en el diseño de un sistema “cap & trade” mexicano (sistema de comercio de permisos de emisiones), para lo cual espera la propuesta de la Semarnat. Asimismo, el plan prevé internalizar los costos del carbono (es decir, pagar el precio de las externalidades negativas que las emisiones generan), para lo cual espera la propuesta del Banco Mundial.
En este artículo ya no habría espacio para comentar las presentaciones de José Sarukhán y de Julia Carabias; baste mencionar que se hizo claro el compromiso del área ambiental de Pemex por aprovechar toda oportunidad de sinergia entre el combate al cambio climático y la preservación de la biodiversidad. Más buenas noticias para redondear las del 5 de junio en ocasión del Día Mundial del Medio Ambiente (Glocalfilia del martes 9 de junio). Julia, en su artículo del sábado 13 publicado por el periódico Reforma, presenta un excelente recuento de lo que fue un buen día de compromisos para el medio ambiente. Con el plan de acción climática de Pemex quizás habrá más...

Escribir un comentario

Está estrictamente prohibido insultar a los usuarios, promocionar marcas comerciales o escribir mensajes que inciten a la violencia o discriminación. La principal caracteristica de herramientas como esta es la tolerancia, prácticala y demuestra tu civilidad. Tu dirección IP es guardada para fines de seguridad, si el administrador descubre dos o más comentarios con diferente nombre pero la misma IP, serán eliminados por considerarlos spam.


Código de seguridad
Refescar