Glocalfilia: Reconoce Carstens los costos del cambio climático y lanza Calderón programa especial
Lunes, 08 de Junio de 2009 19:00
Escrito por Germán González Dávila
Los mexicanos preocupados por la sustentabilidad ambiental del desarrollo esperábamos anuncios alentadores en ocasión de la 37ª celebración del Día Mundial del Medio Ambiente (DMMA), especialmente este año que México fue la sede internacional del evento.
El sitio web del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente www.unep.org/wed/2009/ informaba desde hace algunas semanas que “el Presidente Calderón indica que la celebración del DMMA resaltará más la determinación de México para administrar recursos naturales y tratar con el desafío más exigente del siglo XXI –el cambio climático”.
Podemos estar satisfechos. El viernes 5 de junio, en Xcaret, el Presidente Calderón anunció por fin la publicación del “Programa Especial de Cambio Climático 2009 – 2012”y el secretario de Hacienda Agustín Carstens la publicación del Estudio de la Economía del Cambio Climático en México. Ambos marcan el desarrollo institucional ambiental de México de manera indeleble, pues modifican el enfoque, la profundidad y el alcance de los instrumentos con los que habrán de diseñarse y formularse nuestras políticas públicas. A partir de ahora las políticas económicas de fomento productivo quedan obligadas a integrar criterios ambientales, al menos en materia de mitigación y adaptación al calentamiento global, pues en los próximos días contaremos por primera vez en la historia de este país con un instrumento programático vinculante y transversal en materia de combate al cambio climático, en el marco del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012.
En Xcaret, el secretario de Hacienda y Crédito Público señaló que http://www.presidencia.gob.mx/prensa/ presidencia/?contenido=45541, aunque pudiera sorprender su participación en el DMMA y en particular por abordar el tema del calentamiento global, no debiera ser así porque “en todo el mundo se ha llegado a la conclusión de que el cambio climático, generado por el ser humano, es tanto un problema técnico ambiental, como un problema económico de la mayor relevancia”; y que por consiguiente “es deseable que cada vez más los encargados de las finanzas públicas, de los distintos países, se involucren directamente en los asuntos ambientales”. ¿Alguna vez habíamos escuchado tales determinaciones de parte de la Secretaría de Hacienda? Esto es música para los oídos de los ambientalistas.
El secretario Carstens informó que la SHCP y la Semarnat encomendaron a la UNAM realizar el estudio La Economía del Cambio Climático en México (ECCM), cuya principal conclusión –enfatizó- “nos alerta sobre el hecho de que los costos de una acción eficaz, oportuna y global, para mitigar sus efectos, son menores a los graves daños económicos que se derivarían de la falta de acción; así, pues, actuar con decisión y oportunidad en esta materia es una excelente inversión pública”.
Carstens reconoció un abanico de opciones “para enfrentar este fenómeno y convertirlo en oportunidad para un desarrollo sostenible”. Entre ellas señaló “regulaciones y normas de control”, “inversiones directas en infraestructura ambiental y en la rehabilitación de ecosistemas”, “eliminación de subsidios perversos”, “impuestos y cargas en relación con el daño ambiental”, “subsidios focalizados”, “programas de compensación, permisos y derechos negociables”, pagos por “servicios al ecosistema” (servicios ambientales) y, por supuesto, “instrumentos de mercado”.
El Presidente Calderón (http://www.presidencia.gob.mx/prensa/ presidencia/?contenido=45540) respaldó lo dicho por el Secretario de Hacienda al subrayar que “el costo del cambio climático en términos económicos es significativamente más alto que lo que hoy invirtamos por aminorarlo”; y dijo que tenía una buena noticia para los ambientalistas, que no se quedarían solamente con la Estrategia Nacional de Cambio Climático (publicada en mayo de 2007), sino que —anunció—México ha elaborado y ya ha sido aprobado por mi Gobierno, el Programa Especial de Cambio Climático, mediante el cual México se compromete, desde ahora, a reducir la emisión de 50 millones de toneladas de bióxido de carbono por año” (cifra que se alcanzará plenamente en el 2012).
El Presidente explicó que “este programa será publicado en breve en el Diario Oficial de la Federación, lo elaboramos de manera voluntaria, unilateral, con nuestros propios recursos y con nuestras propias capacidades. Es un primer paso para mostrar el interés que tenemos para contribuir a la solución del problema del cambio climático”; y precisó: “si encontramos, además, el financiamiento adecuado y los recursos para ir más aprisa, estaremos, incluso, en posibilidad de duplicar el compromiso de reducción de emisiones de carbono”.
Y todavía más, el Presidente señaló que este Programa Especial de Cambio Climático 2009–2012 “no sólo establece medidas concretas de mitigación en el corto plazo, es decir, señalando como la fecha plena de reducción de estas emisiones el 2012, sino que responsablemente incluye un capítulo de mediano y largo plazos, en que se planean opciones con prospectiva para reducción de emisiones rumbo al 2020” -más música para oídos ambientalistas.
En este contexto, el director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) reconoció el liderazgo de México en las negociaciones internacionales multilaterales que culminarán en Copenhague, durante la Décimo Quinta Conferencia de las Partes (COP-15) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), que se celebrará en diciembre del año en curso, cuando la comunidad internacional deberá adoptar decisiones para definir condiciones al crecimiento económico global.
Por su parte, el empresario Carlos Slim planteó que de lo que se trata es de hacer más rentable la conservación y el uso sustentable de los recursos naturales que su destrucción. Se trata –señaló- de construir una nueva civilización de servicios y tecnologías que produzca bienes con una gran eficiencia para revertir las concentraciones de los gases de efecto invernadero, para lo cual es necesario incrementar y orientar la inversión en investigación, desarrollo e innovación. Y anunció que el cuidado del medio ambiente será, en un futuro próximo, una actividad económica muy importante y gran generadora de empleos.
El paso está dado. El Poder Ejecutivo Federal reconoce explícitamente, con el Programa Especial en el marco del Plan Nacional de Desarrollo 2007–2012, que el cambio climático constituye un problema de opciones de desarrollo nacional; el titular de Hacienda reconoce el compromiso que corresponde a los hacedores de políticas macroeconómicas en materia de sustentabilidad ambiental; y el Presidente de la República asume el liderazgo que corresponde a México en el contexto de las negociaciones internacionales. Algunos podrán ver todavía el vaso medio vacío, pero como aclaró nuestro premio Nobel y presidente del Consejo Consultivo de Cambio Climático, doctor Mario Molina: “el vaso está medio lleno”. En efecto, el DMMA 2009 no fue de medio ambiente, sino de mucho ambiente. Enhorabuena, una nueva etapa del esfuerzo ambientalista comienza en México.
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