El pasado lunes, tal y como se anuncio con todo el bombo y platillo que posee Televisa, se estrenó, Gritos de muerte y libertad, la versión televisiva de la gesta libertaria iniciada hace doscientos años con el “grito” emitido por el cura del pueblo guanajuatense de Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla, en un formato seriado de media hora cada uno, ambiciosa producción hasta el día de hoy bien lograda por la televisora de la Avenida Chapultepec, la cual a muchos nos ha decepcionado, no por la lujosa producción, ni mucho menos por el contenido histórico debido a reconocidos, prestigiosos conocedores de la historia patria, tampoco por el elenco de actores y directores de escena y cámaras, sino a la brevedad de cada uno de los capítulos que no logran amasar en tan corto tiempo el tema a tratar, pues si bien cada uno cuenta con treinta minutos para su desarrollo, merced al abuso indiscreto de los “spots” publicitarios le restan 12 minutos a la media hora , dejándole sólo 18 minutos a la acción histórica.