Inviable, construir relleno en Loma de Mejía: experto
Viernes, 18 de Abril de 2008 01:00
Escrito por DULCE MAYA
CUERNAVACA. Raúl García Barrios especialista del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM-UNAM), sostuvo que el estudio de impacto ambiental presentado por la Comisión Estatal del Agua y Medio Ambiente (CEAMA) y sobre el cual está soportada la viabilidad del relleno sanitario en Loma de Mejía, está salpicado de “inconsistencias”; por lo que la construcción de este sitio de confinamiento en esa localidad ubicada en los limites con Temixco, es inviable
Al término de un encuentro que sostuvo con el Grupo de los 100, para la socialización del problema del manejo de los residuos sólidos en Morelos, García Barrios, llamó a los gobiernos a buscar sitios alternativos para la instalación de un relleno sanitario y no aferrarse a este proyecto.
“Loma de Mejía tiene una calificación baja en comparación con otros sitios en Morelos. Estamos trabajando con las autoridades y un sector social amplio para buscar sitios alternativos, esperamos poder encontrar y gestionar varios sitios en donde se pueda disponer de los residuos sólidos”, indico.
Argumentos firmes
Y es que hasta ahora, según García Barrios, sus argumentos en clara oposición al relleno, no han podido ser refutadas científicamente por la parte gubernamental y sus investigadores.
Al presentar ante los dirigentes sociales un comparativo de los argumentos gubernamentales y de la empresa PASA que avalan la instalación de Loma de Mejía, con las investigaciones aplicadas por un equipo multidisciplinario, respaldado por la ciudadanía organizada; Raúl García, lamentó “las inconsistencias” que prevalecen desde la parte oficial.
Indicó que mientras que el estudio de impacto ambiental de la CEAMA argumenta que en la zona no hay agua, el aplicado por los investigadores del CRIM, demuestran a todas luces, que se busca la instalación de un relleno sanitario en una zona de recarga y afloramiento, decretada como zona ecológica por el presidente Lázaro Cárdenas y circundada por ríos subterráneos y externos.
“Sus estudios hablan de que no hay agua en la zona, simplemente porque fueron a hacerlos en temporada de secas. Mientras que nosotros hemos comprobado de cinco modos diferentes, que esa zona es prácticamente una coladera para la lluvia y, por lo tanto, para los lixiviados que pudiera generar el relleno sanitario”, acotó.
Sostuvo que de echarse a andar el proyecto en Loma de Mejía, hay condiciones de riesgo de contaminación de los mantos freáticos de la zona y que, al menos unas 15 comunidades morelenses en menos de cinco años, podrían tener agua contaminada por lixiviados en sus pozos y sus líneas de abastecimiento municipal.
Sin tomar en cuenta la perdida de especies endémicas morelenses –como el cangrejito barranqueño– y el daño al medio ambiente en la zona.
Lo bueno del conflicto
Consideró urgente que autoridades, académicos y la sociedad en su conjunto, el establecimiento de una política “agresiva”, de reducción, reciclaje y rehusó de los residuos, aprovechando que a partir del crispamiento social que dejo Loma de Mejía, entre los morelenses se ha generado una mayor conciencia social sobre el manejo de los desechos.
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